
Antes del Evian Championship de 2026, Nelly Korda habló de un reto especial que plantea el campo de golf: puedes hacer golpes muy buenos y, aun así, acabar en zonas totalmente equivocadas o difíciles. Por eso, esta semana lo más importante es tener paciencia.
Esta afirmación describe un problema fundamental en el golf. Un golpe puede estar bien ejecutado técnicamente y, aun así, dar lugar a un resultado desfavorable. Por el contrario, un mal golpe a veces puede salir bien.
Por eso, si solo te fijas en el resultado, a menudo sacas conclusiones erróneas.
Un campo de golf no solo se compone de la calle, el rough y el green
Desde un punto de vista estratégico, un campo de golf se compone de muchas zonas diferentes. Algunas te permiten dar el siguiente golpe sin problemas. Otras, en cambio, te complican el resto de la jugada, aunque la bola esté a solo unos metros de distancia.
Una pelota puede, por ejemplo:
- que estén en la calle, pero que tengan un mal ángulo respecto al green,
- acertar en el green, pero acabar en el lado equivocado de una pendiente pronunciada,
- estar muy cerca del green, pero ser casi imposibles de controlar debido al rough, los búnkers o el relieve del terreno,
- Te has metido en un lío por un rebote desfavorable de la pelota, a pesar de haber dado un buen golpe.
Por eso, la calidad de una jugada no viene determinada únicamente por si la bola ha caído en la calle o en el green. También es clave qué situación se ha creado a continuación.
Eso es precisamente lo que hace que algunos campos de golf sean tan exigentes. Pequeñas diferencias en la dirección, la distancia, la trayectoria o el rebote de la bola pueden tener consecuencias muy distintas.
La calidad del golpe, la decisión y el resultado no son lo mismo
Después de un golpe, los golfistas deberían evaluar tres cosas por separado:

¿Fue acertada esa decisión?
¿Has elegido un objetivo que se adapte a la situación del juego, a tu propia dispersión y al daño que puedas causar?
¿Se ha ejecutado el golpe tal y como estaba previsto?
¿Salió la pelota en la dirección prevista y el golpe fue más o menos como lo sueles hacer?
¿Cuál fue el resultado?
¿Dónde está la pelota y qué opciones tienes para el siguiente golpe?
Estas tres valoraciones pueden dar lugar a resultados diferentes.
Un jugador puede elegir una buena zona de objetivo, ejecutar bien el golpe y, aun así, acabar en una situación complicada por un rebote fuerte o oblicuo de la pelota. En este caso, el resultado fue malo, pero la decisión y la ejecución quizá fueran correctas.
Del mismo modo, un jugador puede elegir un objetivo demasiado agresivo, golpear mal la bola y, aun así, acabar en el green por suerte. Que el resultado sea bueno no significa que la decisión fuera buena automáticamente.
Por qué los golfistas suelen interpretar mal los resultados
Muchos golfistas analizan sus decisiones partiendo del resultado.
Si la pelota ha quedado bien, es que el golpe ha sido correcto. Si ha quedado mal, es que algo ha salido mal.
Esta forma de evaluar lleva rápidamente a procesos de aprendizaje erróneos. Se descartan decisiones sensatas solo porque un resultado concreto ha sido desfavorable. Al mismo tiempo, se validan decisiones arriesgadas si, por casualidad, dan resultado una vez.
Por eso, para el desarrollo a largo plazo, no solo importa el resultado. Lo decisivo es la calidad del proceso previo al golpe.
Entre ellos están:
- entender bien la situación,
- identificar los posibles riesgos,
- tener en cuenta tu propia dispersión,
- elegir una zona de destino adecuada,
- tener en cuenta la posibilidad de que salga mal,
- Aceptar la decisión y llevarla a cabo con coherencia.
En Strategy Lab llamamos a este enfoque «calidad de la decisión». Ayuda al golfista a evaluar una decisión independientemente de si el resultado concreto fue bueno o malo.
La paciencia no significa jugar de forma pasiva
Cuando Nelly Korda habla de paciencia en este contexto, no quiere decir que haya que jugar sin ambición o de forma defensiva en general.
La paciencia consiste en no reaccionar emocionalmente de inmediato ante cada resultado desfavorable.
Después de un buen golpe que te deja en una mala posición, se crea una nueva situación de juego. Hay que volver a analizarla. No deberías intentar corregir de inmediato ese resultado desafortunado con un golpe especialmente agresivo.
Es precisamente aquí donde suelen empezar las cadenas de errores:
Un buen golpe acaba mal.
El jugador se enfada por el resultado.
El siguiente golpe se planea de forma demasiado agresiva.
El riesgo aumenta.
Una situación complicada acaba provocando un gran error.
La paciencia rompe esa cadena. Te permite aceptar el resultado y volver a tomar la siguiente decisión basándote en la situación actual.
Una buena decisión no garantiza el resultado

Ni siquiera la mejor estrategia puede evitar que una bola rebote mal, se pierda en el rough o se quede en un punto complicado del green.
La estrategia no tiene por qué descartar todos los malos resultados. Su objetivo es garantizar que las posibles consecuencias de un error normal se mantengan lo más controlables posible.
Para ello, los golfistas no solo se fijan un punto de objetivo concreto, sino que también tienen en cuenta zonas de objetivo y márgenes de seguridad. A la hora de elegir el objetivo, hay que tener en cuenta dónde puede caer la bola en caso de un buen golpe, un fallo normal y un error un poco mayor.
Aun así, el golf sigue siendo un juego con incertidumbre. Tomar buenas decisiones aumenta la probabilidad de que la siguiente situación sea jugable. Pero no te lo garantizan.
La pregunta clave tras el golpe

Por eso, cuando te sale un resultado malo, no vale la pena preguntar enseguida:
¿Qué he hecho mal?
Es más útil plantearse tres preguntas por separado:
¿Mi decisión antes del golpe fue acertada?
¿He hecho el golpe más o menos como tenía pensado?
¿Qué me exige ahora esta nueva situación?
Esta separación te protege de hacer correcciones técnicas precipitadas y de tomar decisiones posteriores basadas en las emociones.
Un golpe bien ejecutado puede acabar mal. Eso forma parte del golf. Lo importante es que el jugador sea capaz de aceptar el resultado, reevaluar la situación y planificar el siguiente golpe sin que la cosa se complique.
Ahí es precisamente donde se ve la paciencia estratégica.

Monnard Widmer Coaching Insight
Un buen golpe no garantiza una buena posición. Acéptalo, reevalúa la situación y evita las cadenas de errores.










