¿Cómo puede un golfista de diez años desarrollar un movimiento que nadie le ha enseñado?

Michel Monnard

Michel Monnard

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20/10/2026

Neo, un joven golfista de diez años, practica golpes de pitch en Capdepera Golf con un radar FlightScope Mevo+.

Durante una clase de pitching con Neo, un joven golfista de diez años con hándicap 54, observé un movimiento que nunca le había enseñado de aquella manera.

Neo tenía que aprender a llevar el palo hacia la bola con un ángulo de ataque más descendente. Mientras trabajábamos en este objetivo, desarrolló un movimiento adicional: su cabeza comenzaba a subir cerca del impacto.

Yo no le había mostrado ni explicado explícitamente ese movimiento.

Precisamente por eso su reacción me pareció tan interesante. Gracias a mi formación técnica, conocía determinadas técnicas avanzadas de pitching en las que los golfistas utilizan una coordinación específica de los movimientos del cuerpo para influir en el ángulo de ataque y controlar cuánto penetra el palo en el suelo. También podemos observar características similares en jugadores profesionales.

Neo había desarrollado por sí mismo un movimiento en el que reconocí un principio de coordinación parecido. Por eso no lo interpreté como un error técnico evidente, sino como una solución potencialmente funcional para llevar el palo hacia la bola con una trayectoria más vertical y, al mismo tiempo, controlar el contacto con el suelo.

En aquel momento, mis conocimientos técnicos no me sirvieron para introducir otra corrección. Me permitieron comprender por qué podía dejar que aquel movimiento siguiera desarrollándose.

Un objetivo técnico preciso, sin imponer un movimiento completo

Joven golfista practicando golpes desde una pendiente en Capdepera Golf para trabajar el ángulo de ataque y el contacto con la bola.

Durante nuestros cursos de golf encontramos regularmente jugadores cuyo ángulo de ataque es demasiado poco descendente para determinados golpes. Esto no significa que un ángulo de ataque poco descendente sea siempre incorrecto. Al contrario, en algunas situaciones puede ser perfectamente adecuado.

Sin embargo, muchos golfistas aficionados tienen dificultades para modificar voluntariamente su ángulo de ataque cuando la situación lo requiere. Por eso utilizamos regularmente ejercicios que ayudan a desarrollar un ángulo de ataque más descendente.

Nuestro objetivo técnico estaba claro: Neo debía aprender a ejecutar golpes de pitch con un ángulo de ataque más descendente.

Cuando un golfista desarrolla una nueva habilidad, los cambios no suelen limitarse al parámetro técnico que estamos trabajando. Una modificación puede provocar adaptaciones en otras partes del movimiento, como una reacción en cadena.

Un ángulo de ataque más descendente también influye en el punto de contacto con la bola y en la interacción del palo con el suelo. El palo debe golpear la bola de manera funcional sin penetrar después excesivamente en el terreno.

Por tanto, no basta con modificar un único parámetro técnico. Los distintos elementos del movimiento deben funcionar conjuntamente para producir el contacto deseado.

Para hacer esta tarea más comprensible y concreta, también utilizamos una situación en pendiente. Una posición diferente de la bola permite al golfista explorar distintas posibilidades de trayectoria del palo y contacto con la bola.

La información técnica procedía de mí. Pero la manera en que Neo organizaba su cuerpo para resolver el problema se desarrolló a través de sus propios intentos.

Neo desarrolla su propia representación del movimiento

Neo ejecuta un golpe de pitch mostrando un movimiento ascendente de la cabeza y la parte superior del cuerpo durante el swing.

El momento más interesante llegó cuando Neo describió su propio movimiento con estas palabras:

«Hacia la izquierda, desde arriba, subiendo a través de la bola».

Esta descripción muestra cómo había interpretado personalmente la tarea.

No se había limitado a reproducir una secuencia de movimientos completamente definida por el profesor. Había relacionado algunas informaciones técnicas con su propia representación de cómo debía funcionar el golpe. Y su idea encajaba sorprendentemente bien con el objetivo que intentábamos alcanzar.

En el vídeo se puede observar que su cabeza empieza a subir cuando las manos pasan por delante del muslo derecho.

Por qué mi formación técnica marcó la diferencia

Joven golfista trabajando la alineación y la dirección de sus golpes de pitch durante una clase en Capdepera Golf, Mallorca.

Lo que me interesó especialmente del movimiento de Neo no fue únicamente que lo hubiera desarrollado por sí mismo.

Fue, sobre todo, reconocer un principio biomecánico y de coordinación que había estudiado durante mi formación técnica.

En algunas técnicas avanzadas de pitching, los golfistas pueden influir en su ángulo de ataque y, cuando es necesario, hacerlo menos descendente mediante la coordinación temporal de diferentes movimientos del cuerpo. Esto permite, entre otras cosas, combinar una trayectoria del palo inicialmente más vertical con un contacto mejor controlado con el suelo.

Un movimiento ascendente coordinado, en el que participan especialmente la pierna izquierda y la parte superior del cuerpo, puede contribuir a este proceso. Sin embargo, el elemento decisivo no es el movimiento aislado de la cabeza, sino su coordinación con los demás segmentos del cuerpo y con el movimiento del palo.

Cuando Neo desarrolló espontáneamente un movimiento parecido, no lo interpreté automáticamente como un error técnico. Reconocí una solución potencialmente funcional para la tarea en la que estábamos trabajando.

Por tanto, no tenía motivos para seguir modificando su movimiento de pitching en aquella fase.

En su lugar, concentramos el trabajo posterior en otro aspecto que todavía necesitaba mejorar: el control de la dirección. También incorporamos este objetivo al programa de entrenamiento durante la semana.

El siguiente vídeo presenta un ejemplo del golf profesional. Resulta especialmente interesante observar la coordinación entre los movimientos del cuerpo y el palo alrededor del impacto. No se trata de considerar el movimiento de Neo equivalente al de un jugador del Tour, sino de reconocer algunas características comparables.

Descubrir un movimiento no significa dominarlo todavía

Durante el entrenamiento registramos un total de 23 golpes de pitch con nuestro radar FlightScope Mevo+.

Las mediciones del 14 de octubre de 2026 mostraron, entre otros datos, un ángulo de ataque medio de −5,2 grados y una distancia media de vuelo de 33,7 yardas.

Estos datos nos ayudan a comprender mejor los golpes realmente ejecutados. Sin embargo, todavía no permiten concluir que Neo haya desarrollado un movimiento estable.

Por eso distinguimos diferentes momentos del proceso de aprendizaje: comprender una información técnica, descubrir una solución motora funcional, aprender progresivamente a coordinarla y, finalmente, desarrollar una habilidad cada vez más estable mediante la práctica, la variación y los test.

Un movimiento puede funcionar en algunos intentos sin estar todavía disponible de forma fiable en condiciones diferentes.

Eso es precisamente lo que también muestra el vídeo de Neo.

Su movimiento todavía no es comparable al de un jugador profesional. Y tampoco es necesario que lo sea.

Jugador profesional de golf durante el downswing, poco antes del impacto, con las manos por delante del cuerpo y el palo dirigido hacia la bola.

Esta imagen de un jugador del Tour muestra una posición del cuerpo y del palo durante el downswing. Sirve como referencia visual para observar algunos elementos del movimiento, sin pretender que una sola imagen permita evaluar toda la coordinación.

Neo todavía tenía dificultades para coordinar con precisión las distintas fases del movimiento. La fase descendente del downswing y el posterior movimiento ascendente debían sincronizarse para que el palo encontrara la bola en el momento adecuado y a la altura correcta.

No lo conseguía en todos los intentos. A veces golpeaba la bola demasiado abajo en la cara del palo o la tocaba en su parte superior, produciendo un golpe topado.

Esta situación nos enseña algo más: una solución motora adecuada puede existir antes de que el golfista haya desarrollado la capacidad de coordinarla de manera fiable.

Las exigencias de coordinación de un swing de golf son considerables. Pequeñas diferencias en el timing o en la organización espacial del movimiento pueden modificar el punto de contacto. Estas variaciones forman parte del proceso de aprendizaje y no justifican automáticamente una reconstrucción completa del movimiento.

Nuestro objetivo no era conseguir que Neo ejecutara inmediatamente golpes de pitch perfectos. Queríamos desarrollar una organización motora funcional y ayudarle a coordinar progresivamente los distintos elementos del movimiento con mayor precisión.

En nuestro Practice Lab no buscamos únicamente provocar cambios técnicos. También observamos y evaluamos hasta qué punto las habilidades recién desarrolladas se vuelven progresivamente más fiables.

Qué nos enseña este ejemplo sobre la enseñanza del golf

El ejemplo de Neo ilustra un aspecto importante de nuestra filosofía de enseñanza.

Un profesor de golf no tiene que prescribir cada movimiento para que un alumno pueda desarrollar una solución eficaz.

Sin embargo, sí debe diseñar tareas adecuadas, observar los movimientos que aparecen, interpretar las reacciones del alumno y decidir qué apoyo necesita para dar el siguiente paso.

A veces esto significa proporcionar información técnica. En otras situaciones es necesario simplificar una tarea o corregir de manera específica un elemento del movimiento.

Y a veces la decisión correcta consiste en permitir que una solución emergente siga desarrollándose, observando atentamente su evolución.

Esta combinación de conocimientos técnicos, observación, tareas de aprendizaje individualizadas y adaptación didáctica constituye uno de los fundamentos de nuestro Golf Learning System.

Nuestro objetivo no es que todos los golfistas reproduzcan el mismo movimiento. Queremos ayudarles a desarrollar habilidades funcionales, coordinarlas de forma cada vez más fiable y, con el tiempo, utilizarlas en situaciones diferentes en el campo de golf.

Logotipo Monnard Widmer Coaching Insight utilizado para presentar observaciones y conclusiones de situaciones reales de enseñanza del golf.

Monnard Widmer Coaching Insight

Los conocimientos técnicos no sirven únicamente para corregir movimientos. También permiten a un profesor experimentado reconocer soluciones funcionales que un golfista ha desarrollado por sí mismo.

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